Residuos y economía circularNoticia
México: el 46 % de los residuos municipales son fracción orgánica — potencial para la fermentación metanogénica
El diagnóstico de SEMARNAT de 2020, citado en un trabajo de la UGTO, indica que el 46,42 % de los residuos generados en México son orgánicos, un gran flujo para la fermentación y el compostaje.
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Según el diagnóstico de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) de 2020, citado en un trabajo de la Universidad de Guanajuato, el 46,42 % de los residuos generados en México son residuos orgánicos. Esto representa casi la mitad del flujo de residuos municipales, una fracción que, al depositarse en vertederos, se descompone de forma anaerobia y emite metano.
Por qué la fracción orgánica es clave
La fermentación metanogénica (digestión anaerobia) produce biogás y digestato, mientras que el compostaje genera abono orgánico. Ambos procesos reducen la cantidad de residuos que llegan a los vertederos y las emisiones asociadas.
Según el trabajo citado, los residuos orgánicos depositados en vertederos se descomponen, incrementando los niveles de metano en la atmósfera, y su gestión en reactores biológicos (biogás, biometano) es uno de los métodos propuestos para limitar su impacto ambiental. En países con una alta proporción de residuos orgánicos, la recogida selectiva y el tratamiento de biorresiduos figuran entre las estrategias más eficaces para reducir las emisiones de metano procedentes de vertederos.
Ejemplo práctico: Naucalpan
Garrigues describe el proyecto «Manejo y aprovechamiento de residuos orgánicos de Naucalpan» en el Estado de México: su alcance incluye el diseño, construcción, explotación y mantenimiento de un vertedero complementario al existente y de un sistema de valorización de la fracción orgánica de los residuos municipales (FORSU). La instalación segregará los residuos, dirigirá los biorresiduos a la biodigestión anaerobia con captura de metano para producir energía eléctrica y, además, recuperará materiales para reciclaje y combustibles derivados de residuos (CDR) para su venta como materia prima industrial. El proyecto adopta la forma de una asociación público-privada federal a 22 años, con un valor estimado de unos 57 millones de USD; el organismo contratante es el ayuntamiento local, y su estado, según el bufete, es «preinversión». No hemos podido confirmar si el proyecto se ha llevado a cabo.
Gas de vertedero: ejemplo de Monterrey (2008)
Allí donde los biorresiduos siguen llegando a vertederos, la captura y el aprovechamiento energético del gas de vertedero limitan las emisiones de metano. El ejemplo mexicano mejor documentado es la central eléctrica del vertedero Simeprode en Salinas Victoria, cerca de Monterrey. Según Renewable Energy World del 19 de septiembre de 2008, se amplió con cinco motores GE Jenbacher J320 GS (5 MW) junto a la primera fase de 7 MW, lo que sumó un total de 12 MW. La electricidad alimenta las instalaciones del vertedero, durante el día el tren ligero de Monterrey y, por la noche, el alumbrado público, y se vende a precio reducido a siete municipios del área metropolitana; el operador es Bioeléctrica de Monterrey, filial de SEISA y Gentor. No hemos verificado el estado actual de la instalación.
Limitaciones
El desarrollo del tratamiento de biorresiduos requiere recogida selectiva en origen, sin la cual los residuos orgánicos se contaminan con plásticos y vidrio. El trabajo citado también señala el problema de los vertederos ilegales y mal gestionados, donde se producen incendios y emisiones incontroladas de metano.
Qué implica para Polonia y Europa
Polonia y la UE tienen la obligación de recoger selectivamente los biorresiduos, y su tratamiento en plantas de biogás y plantas de compostaje es un elemento de la economía circular. Los datos mexicanos recuerdan que, sin una combinación de recogida, infraestructura y mercado para los productos (compost, biogás), el potencial permanece sin aprovechar.





