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La Comisión adopta un acto delegado complementario de la taxonomía de la UE: gas y energía nuclear bajo condiciones
La Comisión Europea adoptó el 2 de febrero de 2022 un acto delegado complementario de la taxonomía que permite clasificar ciertas inversiones en gas natural y energía nuclear como actividades transitorias. ¿Qué implica esto para los gases renovables?
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La Comisión Europea adoptó el 2 de febrero de 2022 un acto delegado complementario de la taxonomía de la UE, que permite clasificar determinadas inversiones en gas natural y energía nuclear como actividades transitorias que contribuyen a la mitigación del cambio climático, siempre que se cumplan criterios estrictos. La decisión generó un intenso debate político, pero para el sector del biogás y el biometano es, en gran medida, neutral: los gases renovables están incluidos en la taxonomía desde principios de año bajo condiciones independientes.
Qué cambia
La taxonomía es un sistema de clasificación diseñado para orientar el capital privado hacia inversiones sostenibles. El primer acto delegado, aplicable desde el 1 de enero de 2022, incluyó, entre otros, la producción de biogás, la fermentación metanogénica (digestión anaerobia) de residuos orgánicos y las redes para gases renovables, aunque no contenía criterios para centrales de gas o nucleares. El acto complementario cubre esta laguna: introduce criterios para actividades específicas en ambos sectores, con límites de emisiones, plazos para la obtención de permisos de construcción y condiciones para la transición del gas natural a gases renovables o de bajas emisiones.
Relevancia para el sector en Polonia
Polonia lleva años destacando la necesidad de reconocer el gas como combustible de transición, y tanto la calefacción urbana como la generación eléctrica sistémica seguirán dependiendo del gas durante mucho tiempo. Las disposiciones del acto complementario podrían facilitar la financiación de nuevas fuentes de respaldo y cogeneración (CHP), siempre que estén preparadas para la transición a gases renovables.
Para el sector del biogás, esto implica varias conclusiones:
- El gas natural en la taxonomía tiene carácter transitorio, siendo los gases renovables —como el biometano— la solución definitiva.
- Las inversiones en infraestructura gasista «preparada para gases renovables» ganan credibilidad.
- La competencia entre el biometano y el gas natural no desaparece, pero la política climática favorece al primero.
Origen de la controversia
La Comisión justifica su propuesta argumentando que algunos Estados miembros necesitan tiempo para abandonar el carbón, y que el gas y la energía nuclear pueden contribuir a ello si se someten a criterios rigurosos. Los críticos —entre ellos, varios países y organizaciones ecologistas— señalan que etiquetar los combustibles fósiles como «sostenibles», aunque sea de forma transitoria, debilita la credibilidad de la taxonomía. La disputa, por tanto, no se centra en las tecnologías del biogás, sino en la dirección general de la política de financiación de la transición.
Por qué el biogás es aquí un punto de referencia
En la lógica de la taxonomía, el gas renovable es la solución definitiva, mientras que el gas fósil es transitorio. En la práctica, esto significa que la nueva infraestructura gasista, para cumplir los criterios, debe estar preparada para funcionar con gases renovables. Así, los proveedores de biogás y biometano se convierten en socios naturales de cualquier inversión que deba cumplir este requisito. El valor de la red de gas como infraestructura para el biometano es un argumento adicional a favor de su mantenimiento.
Próximos pasos
El acto será objeto de un período de revisión de cuatro meses (prorrogable otros dos) por parte del Parlamento Europeo y el Consejo. Algunos Estados miembros han anunciado su oposición. Para los inversores en biogás, es crucial que los criterios relativos a los gases renovables —incluidas las normas de sostenibilidad de las materias primas— permanezcan inalterados y se apliquen de manera coherente en toda la Unión.




