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La Comisión propone la revisión de la Directiva IED: más granjas, incluyendo ganado bovino, y nuevos umbrales
El 5 de abril de 2022, la Comisión Europea propuso la modificación de la Directiva sobre emisiones industriales (IED). El proyecto prevé incluir un mayor número de granjas, entre ellas las de ganado bovino, lo que afecta a la gestión del estiércol y el purín.
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La Comisión Europea propuso el 5 de abril de 2022 una revisión de la Directiva sobre emisiones industriales (IED), que incluye, entre otros aspectos, la ampliación de su ámbito de aplicación a un mayor número de granjas. El proyecto prevé que la directiva abarque también las granjas de ganado bovino, y que se reduzcan los umbrales para las granjas de cerdos y aves, aplicando un régimen más flexible y adaptado a la agricultura. Para las explotaciones ganaderas, esto supondría nuevas obligaciones ambientales, y para las plantas de biogás agrícola, potenciales cambios en el acceso al estiércol y al purín.
Qué cambia
La Directiva IED establece estándares para instalaciones industriales y agrícolas de gran escala, basados en las mejores técnicas disponibles (BAT). Hasta ahora, abarcaba principalmente la cría intensiva de cerdos y aves. La Comisión propone incluir en ella la cría de ganado bovino por encima de un determinado umbral (se señala como umbral aproximadamente 150 unidades de ganado, LU) y simplificar los procedimientos de concesión de permisos. El objetivo es limitar las emisiones de amoníaco, metano y la contaminación de aguas y suelos.
El proyecto también prevé una nueva forma de presentación de informes: el Reglamento E-PRTR pasará a incluir un mayor número de explotaciones y contendrá datos sobre emisiones de metano.
Importancia para el sector en Polonia
La agricultura polaca cuenta con grandes cabañas de ganado bovino y porcino, y la gestión del estiércol y el purín es uno de los principales retos ambientales. Para las plantas de biogás agrícola, estos materiales son tanto un sustrato como un ámbito en el que se lleva a cabo la reducción de emisiones: dirigir el purín al digestor permite capturar el metano y reducir las emisiones procedentes de los almacenes.
En el proyecto se observan dos posibles efectos:
- Las granjas afectadas por los nuevos requisitos tendrán que invertir en técnicas para limitar las emisiones, lo que podría aumentar el interés por colaborar con plantas de biogás agrícola,
- Al mismo tiempo, la creciente carga administrativa podría llevar a los pequeños agricultores a reducir sus cabañas, lo que disminuiría la disponibilidad de sustrato.
La forma definitiva dependerá de las negociaciones con el Parlamento Europeo y el Consejo, en las que los Estados miembros mantienen posturas divergentes sobre el alcance de la inclusión de la agricultura.
Qué implica para la planificación de inversiones
En esta fase, el proyecto es una propuesta, por lo que los inversores no deberían dar por sentado un escenario definitivo. No obstante, es razonable tener en cuenta en los análisis de riesgo regulatorio los posibles cambios en la disponibilidad y el precio de los sustratos, así como los costes de reducción de emisiones en los almacenes de digestato. Conviene redactar los contratos de suministro de estiércol y purín con flexibilidad, incluyendo cláusulas sobre cambios normativos, y diseñar los proyectos tecnológicos pensando en la estanqueidad de los depósitos y la posibilidad de captación de gas.
Próximos pasos
El proyecto pasa al procedimiento legislativo. Agricultores, asociaciones de productores e inversores en biogás deberían seguir las propuestas de umbrales, requisitos BAT y mecanismos de apoyo que permitan adaptar las granjas sin costes excesivos. Para el sector del biogás, el escenario más favorable sería vincular los requisitos más estrictos con incentivos para dirigir el estiércol hacia la fermentación metanogénica (digestión anaerobia).





