Emisiones y climaNoticia
La Comisión propone elevar el objetivo climático para 2030 a al menos un 55 %
La Comunicación COM(2020) 562 propone un objetivo de reducción neta de emisiones de al menos un 55 % para 2030 respecto a 1990 e anuncia la revisión de toda la legislación energético-climática para junio de 2021.
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La Comisión Europea presentó el 17 de septiembre de 2020 el plan de objetivo climático para 2030 (COM(2020) 562), en el que propone elevar el objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de la UE a al menos un 55 % neto respecto a 1990. Hasta entonces, el objetivo era del 40 %. Este cambio debe quedar recogido en la ley europea del clima, junto con la revisión de la mayoría de las normativas comunitarias en materia de energía y clima.
Qué propone la Comisión
El plan se basa en una evaluación de impacto que analizó opciones entre el 50 y el 55 %. La Comisión optó por el 55 % neto, lo que significa que el resultado incluye también la absorción de CO₂ por bosques y suelos. La propuesta de modificación de la ley del clima, que incorpora el nuevo objetivo, acompañó a la comunicación.
En el documento se incluyen indicaciones sobre cómo modificar el mix energético: aumenta claramente la participación de las energías renovables, y la hoja de ruta contempla un mayor ritmo de mejora de la eficiencia energética y una rápida salida del carbón. La Comisión anunció que, para junio de 2021, presentaría propuestas de cambios en el sistema de comercio de derechos de emisión, la directiva de energías renovables, la directiva de eficiencia energética y las normas sobre reparto del esfuerzo de reducción en los sectores no cubiertos por el ETS.
Importancia para la agricultura, los residuos y el biogás
Un objetivo más ambicioso para 2030 implica que los sectores no incluidos en el ETS, como la agricultura, el transporte, los edificios y los residuos, deberán reducir sus emisiones con mayor rapidez. Las emisiones de metano procedentes de la ganadería y los vertederos, así como las de óxido nitroso derivadas de la fertilización, figuran entre las más difíciles de reducir. Soluciones como la fermentación metanogénica (digestión anaerobia) del estiércol y el purín, la gestión de biorresiduos y la captación de gas de vertedero se situarán en primera línea de las herramientas mencionadas en los planes nacionales.
Para las energías renovables, esto supone una aceleración adicional. La Comisión estimó en su análisis que la participación de las energías renovables en el consumo final de energía debería aumentar hasta aproximadamente el 38,5-40 % en 2030. Para el biogás y el biometano, esto refuerza el argumento a favor de un apoyo estable y la simplificación de los procedimientos de conexión a la red.
Qué implica para Polonia
El aumento de la ambición afecta a Polonia con mayor intensidad que a la mayoría de los Estados miembros, ya que en 2020 su mix energético dependía en gran medida del carbón. El Gobierno polaco argumentó los costes de la transición y la necesidad de apoyo financiero, así como la consideración del gas como combustible de transición. Los acuerdos previos del Consejo Europeo de diciembre de 2019 dejaban a Polonia tiempo para decidir sobre la neutralidad climática, pero con la elevación del objetivo para 2030, la cuestión se volvió inevitable.
Próximos pasos
La propuesta requería el acuerdo del Parlamento Europeo y del Consejo. El Parlamento Europeo y algunos Estados miembros presionaban para lograr objetivos más ambiciosos, mientras que otros solicitaban más tiempo y garantías de financiación. El Consejo Europeo debía abordar el tema en las cumbres de otoño.




