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El Consejo Europeo apoya la neutralidad climática en 2050 — sin Polonia

En la cumbre del 12 al 13 de diciembre de 2019, los líderes de la UE respaldaron el objetivo de neutralidad climática para 2050. Un único país —Polonia— no se comprometió a su implementación y retomó el tema en 2020.

Publicado Actualizado 3 min de lecturaRedacción FeedstockData

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Pusta sala obrad plenarnych z półkolistymi rzędami drewnianych pulpitów i mikrofonów, w ciepłym świetle wpadającym przez wysokie okna.
Ilustración: FeedstockData (IA, Google Gemini)

El Consejo Europeo, el 12 de diciembre de 2019, respaldó el objetivo de que la Unión Europea alcance la neutralidad climática para 2050, en consonancia con el Acuerdo de París. No obstante, las conclusiones incluían una salvedad: un Estado miembro no podía comprometerse aún a su implementación de manera individual. Ese Estado era Polonia.

Qué se acordó

La cumbre de Bruselas (12-13 de diciembre) fue el primer gran debate tras la presentación del Pacto Verde Europeo. En las conclusiones, el Consejo:

  • respaldó el objetivo de neutralidad climática de la UE para 2050, en línea con los objetivos del Acuerdo de París;
  • recogió que un Estado miembro, en esta fase, no podía comprometerse a la implementación de dicho objetivo en su propio territorio, y que el Consejo Europeo volvería a abordar la cuestión en junio de 2020;
  • destacó la necesidad de apoyo a las regiones y Estados más dependientes de los combustibles fósiles, incluyendo el Mecanismo de Transición Justa;
  • tomó nota de que algunos Estados miembros consideran la energía nuclear como parte de su mix energético.

Polonia argumentó que la transición requería mayores recursos y más tiempo, dado que su sistema energético dependía en gran medida del carbón. El debate se centró principalmente en la financiación y en la posibilidad de considerar el gas y la energía nuclear como combustibles de transición.

Por qué es relevante para el biogás y los residuos

La decisión política del Consejo marcó la dirección de las futuras normativas: mayores precios en el sistema ETS, nuevos objetivos renovables y un mayor interés por los gases renovables como sustitutos de los combustibles fósiles. Para los inversores polacos, esto implicaba dos aspectos simultáneos. Por un lado, la presión para abandonar el carbón y un potencial aumento de la demanda de fuentes locales como el biogás y el biometano. Por otro, la incertidumbre sobre el ritmo de los cambios y la disponibilidad de fondos, ya que la postura nacional en las negociaciones retrasaba declaraciones inequívocas.

Contexto político

El debate sobre el horizonte 2050 regresó en cada nueva fase de la legislación climática. Los países con una alta dependencia del carbón en su mix energético exigían garantías de que la transición no les afectaría de manera desproporcionada, mientras que los países occidentales subrayaban que posponer las decisiones debilitaba la posición de la UE ante la cumbre climática de Glasgow, prevista para finales de 2020. El acuerdo de diciembre fue, por tanto, un compromiso: una dirección común sin unanimidad plena.

Próximos pasos

De acuerdo con las conclusiones, el Consejo debía retomar el asunto en junio de 2020, en paralelo a las negociaciones sobre el presupuesto de la UE. La Comisión anunció el 11 de diciembre de 2019 (en su comunicación sobre el Pacto Verde Europeo) que, en un plazo de 100 días, presentaría la primera Ley Europea del Clima, destinada a convertir la declaración política en una norma vinculante para todos los Estados miembros. El elemento clave sigue siendo la distribución de costes y el acceso a los fondos de transición, cuestión en torno a la cual girarán las futuras negociaciones.

Fuentes

  1. Rada Europejska — strona główna i konkluzje
  2. Rada UE — polityka klimatyczna